En ciertos días grises, en los que incomprensiblemente la gente espera que le cuentes tu vida en verso y el porqué de que hoy no te apetezca hacerles de payaso; me pregunto qué educación han tenido esos condescendientes que suponen que su vida es mejor que la tuya; y que debido al hecho de que sonríes como gesto habitual, no tienes problemas o no debes sufrirlos; y justo en el momento en el que la sonrisa se borra debes estar obligado a contarlos al primero que aparece por la puerta.
Puede darles por recomendarte tener su vida dando por hecho que la tuya ha sido inconsistente o incorrecta.
Meterse tan profundamente en la vida de alguien, opinar sobre cómo deberías llevar/haber llevado tu camino, tus ovarios, tu profesión o tus estudios; sobre todo cuando ni pides consejo ni lo necesitas porque te sientes pleno y feliz, habiendo disfrutado de tu tiempo y tus posibilidades… No se puede llamar de otra forma más que mala educación.
La vida es así de extraña, yo decido no contarlo a desconocidos en persona pero lo escribo para que cualquier desconocido virtual lo sepa. Pero yo decido a quién se lo cuento, he ahí la cosa.
Pero mi vida señores, es feliz, y plena, pues mis prioridades nunca han sido sustituibles, de forma que si una desaparece, no habrá nada que la supla. Porque aquellas que pueden olvidarse con otras, no son importantes, sino pasajeras.
Y en esas, no baso mi existencia.