De Todo Lo Que Se Me Escurre...

De Todo Lo Que Se Me Escurre...
... Y Algo De Lo Que Me Acontece.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Y los sueños... Sueños son.


Para los que alguna vez sueñan despiertos, el momento de hacerlo en su momento "correcto" suele complicarse. Los sueños son repeticiones de pensamientos o miedos, e incluso esa propia sensación te despierta.

Soñar con quien ya no ves, en una situación que temes, y experimentar lo que realmente sucedería en caso de ocurrir...

Hay sueños que duelen más que los hechos reales, porque en los sueños eres totalmente sincero, no te mientes a ti mismo, y gritas a quien te daña, descargando rabia contenida que por educación o cobardía no te atreves a decir a la cara.

Esos mismos sueños, mucho más reveladores, por mucho que parezca incongruente, dejan que veas la realidad tal cual es, tal cual sucedería en caso de ocurrir, dolería igual, gritarías lo mismo (porque ya sabrías lo que quieres y necesitas descargar del alma). Y quizá llorarías también.

No premonitorios, sino puras definiciones de uno mismo. Definiendo al milímetro lo que nos pasa, quizá a través de símbolos que subconscientemente hemos creado.

Y subes y bajas escaleras de un lugar que no conoces, laberíntico, incluso oscuro, sabes a donde tienes que ir pero prefieres subir un par de pisos más para que vengan a buscarte o quizá, no te encuentren. Sin razón, para no ir directamente a donde hay que ir. Hacerte la difícil.

Lúgubre, oscuro y sucio, anticuado, con barandillas de madera carcomida que sin embargo no te da inseguridad. Hasta que decides hacer frente, pero ya has olvidado donde era, y llamas, y lo ves a tus espaldas riéndose de tí, burlándose de alguna forma al no valorar tu esfuerzo, se finge, se fuerza; pero yo no estoy ya en ese punto donde merece la pena hacerlo también. Soy sincera.

Prepara una cena cutre, que ni siquiera me apetece, y alguien desconocido se burla de nuevo, despertando uno de los mayores miedos (y riesgos), me lo confirma, él también; con la frialdad de quien no sabe amar ni lo ha sabido nunca, ni siquiera cuando se lo creía. Me decepciona.

Y grito, sin educación ni cobardía, me atrevo en su cara, y frente a mi miedo. Pero no lloro. Sé que sigo sintiendo, me quema y me abruma no controlarlo. No veo más allá.

Pero quizá sea porque es solo un sueño, nada de esto es real. Nadie era real, ni allí ni aquí. Sólo yo con mis pensamientos.

Sólo yo.

viernes, 4 de mayo de 2012

Grande

Dentro de un tiempo sé que lo veré de otra forma, que todo habrá pasado y pensaré "qué tonta..." como tantas otras veces.

Ahora me sorprende ver las fases por las que paso, el "qué asco", "qué penita", "qué engaño" y derivados, el saberse por delante de ciertas situaciones y personas. Sé que "tiempo" es un concepto relativo y dependiente, y por eso no quiero ni pensar en su existencia.

No pensar ni sentir, simplemente haciendo lo que han hecho conmigo. No tener consideraciones, no pensar de más, no hacer aquello que no me apetezca ni sienta, simplemente ser yo y actuar como yo soy.

No soy de forzar ni falsear situaciones, no sé fingir. Soy actriz pero no de mi propia vida, para la que no he conseguido todavía hacerme pasar por otra.

Y no sé por qué tengo esperanza, en algo impreciso que no sé qué es, que quizá mañana no exista.
A lo mejor será que quiero ser feliz, que sé cómo puedo serlo, y que me apasiona la búsqueda que me espera hasta conseguirlo.

Que no necesito "gurús" ni falsos guías que en el fondo siguen queriendo las cosas a su manera, no para que tú seas feliz, sino para sentirse mejor consigo mismos. No quiero esa caridad. Siempre supe donde estaba mi felicidad y hubiera ido a buscarla en una situación u otra. Por eso escudarse en "ahora" es estúpido. Mi verdad estuvo ahí "siempre".

Que sé caminar yo sola y lo he hecho mucho tiempo, y estoy orgullosa de mí misma, y me conozco tanto como para respetarme yo y respetar al de al lado.

No buscar excusas, no tapar la realidad, no pasar por encima de lo importante. Aquello o aquél que no sabe, es simplemente ignorante. Y falso. Pues lo que no es real, es falso, es mentira.

Quererme yo, y no permitir lo contrario. No permitir que me hagan sentir pequeñita. Sin eludir responsabilidades propias.

Pequeñita solo por fuera, por dentro cada día crezco, porque aprendo con la vida, y eso no todo el mundo puede decirlo de sí mismo.

Hoy me mezclo entre la que se detesta por dejarse cegar, y la que se adora por seguir teniendo fé en el mundo. Me debato entre ser amiga o enemiga de su duda. Cansada y expectante, dolida y transparente, sinceramente abatida. ¿Importa?