De Todo Lo Que Se Me Escurre...

De Todo Lo Que Se Me Escurre...
... Y Algo De Lo Que Me Acontece.

miércoles, 16 de enero de 2013

- 72-



Para mí, sigues cumpliendo años. Aunque me dé rabia no saber si octogenario, hubieses sido igual de guapo. Seguro.

Sigues llamándome "ratita presumida", "purrusiña", "hiji", "tralarala" y mirándome con cara de osito de peluche cuando te daba un beso travieso (y robado) antes de irme a dormir, siempre seguido de un "hasta mañaaaaaaana" en respuesta a mi obsesivo "hasta mañana, hasta mañana, hasta mañana, hasta mañana...", y me da rabia saber que hubieses sido el abuelo más especial del mundo.

A veces veo en él tu cara, además de llamarle por tu nombre (lo que no deja de jugar con mis recuerdos), ha heredado tu expresión de asombro, parece un niño mayor, aprende rápido, tiene esa mirada inteligente tan familiar, y ojalá sea igual de brillante.

Te veo en sus mofletes, aunque no en sus manos ni en el color de sus ojos, pero a veces parece que estás ahí, dentro de él, o alrededor jugueteando con su nariz con tus manitas rechonchas. Ha traído alegría donde no parecía posible.

¿Cómo hubiese sido? ¿Cuánto te habría querido si al menos te hubiera conocido? Y me acuerdo de aquella "performance" maravillosa en el cuarto de estar, indignado porque "querías ser abuelo, y llevar a tus nietos al parque". Similar, y en el mismo tono, que aquella otra en la que exigías que querías un piano, y que si de ello dependiese, vaciaríamos la terraza para ponerlo ahí... Alguien que sólo sabía tocar una canción, y no completa, con la gaita. Eras y eres inspirador. Un genio. Una suerte.

Quizá cuando crezca nos hable de ti como si te conociera. Probablemente porque le contaremos tantas historias que será imposible que las olvide. Estarás en él, como estás en los que te hemos querido y respetado, los que te echamos de menos por y para siempre.

Aunque bien me parece que de hecho, ya te tiene de alguna forma.

Felicidades en tu día, y disculpa que en lugar de regalarte nada, te pida favores de nuevo: Vuelve a traerme el sol de vez en cuando.

De tu mano voy.