Ana Laura De Papel
... Y Manos De tinta.
De Todo Lo Que Se Me Escurre...
De Todo Lo Que Se Me Escurre...
... Y Algo De Lo Que Me Acontece.
... Y Algo De Lo Que Me Acontece.
miércoles, 16 de enero de 2013
- 72-
Para mí, sigues cumpliendo años. Aunque me dé rabia no saber si octogenario, hubieses sido igual de guapo. Seguro.
Sigues llamándome "ratita presumida", "purrusiña", "hiji", "tralarala" y mirándome con cara de osito de peluche cuando te daba un beso travieso (y robado) antes de irme a dormir, siempre seguido de un "hasta mañaaaaaaana" en respuesta a mi obsesivo "hasta mañana, hasta mañana, hasta mañana, hasta mañana...", y me da rabia saber que hubieses sido el abuelo más especial del mundo.
A veces veo en él tu cara, además de llamarle por tu nombre (lo que no deja de jugar con mis recuerdos), ha heredado tu expresión de asombro, parece un niño mayor, aprende rápido, tiene esa mirada inteligente tan familiar, y ojalá sea igual de brillante.
Te veo en sus mofletes, aunque no en sus manos ni en el color de sus ojos, pero a veces parece que estás ahí, dentro de él, o alrededor jugueteando con su nariz con tus manitas rechonchas. Ha traído alegría donde no parecía posible.
¿Cómo hubiese sido? ¿Cuánto te habría querido si al menos te hubiera conocido? Y me acuerdo de aquella "performance" maravillosa en el cuarto de estar, indignado porque "querías ser abuelo, y llevar a tus nietos al parque". Similar, y en el mismo tono, que aquella otra en la que exigías que querías un piano, y que si de ello dependiese, vaciaríamos la terraza para ponerlo ahí... Alguien que sólo sabía tocar una canción, y no completa, con la gaita. Eras y eres inspirador. Un genio. Una suerte.
Quizá cuando crezca nos hable de ti como si te conociera. Probablemente porque le contaremos tantas historias que será imposible que las olvide. Estarás en él, como estás en los que te hemos querido y respetado, los que te echamos de menos por y para siempre.
Aunque bien me parece que de hecho, ya te tiene de alguna forma.
Felicidades en tu día, y disculpa que en lugar de regalarte nada, te pida favores de nuevo: Vuelve a traerme el sol de vez en cuando.
De tu mano voy.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Y los sueños... Sueños son.
Para los que alguna vez sueñan despiertos, el momento de hacerlo en su momento "correcto" suele complicarse. Los sueños son repeticiones de pensamientos o miedos, e incluso esa propia sensación te despierta.
Soñar con quien ya no ves, en una situación que temes, y experimentar lo que realmente sucedería en caso de ocurrir...
Hay sueños que duelen más que los hechos reales, porque en los sueños eres totalmente sincero, no te mientes a ti mismo, y gritas a quien te daña, descargando rabia contenida que por educación o cobardía no te atreves a decir a la cara.
Esos mismos sueños, mucho más reveladores, por mucho que parezca incongruente, dejan que veas la realidad tal cual es, tal cual sucedería en caso de ocurrir, dolería igual, gritarías lo mismo (porque ya sabrías lo que quieres y necesitas descargar del alma). Y quizá llorarías también.
No premonitorios, sino puras definiciones de uno mismo. Definiendo al milímetro lo que nos pasa, quizá a través de símbolos que subconscientemente hemos creado.
Y subes y bajas escaleras de un lugar que no conoces, laberíntico, incluso oscuro, sabes a donde tienes que ir pero prefieres subir un par de pisos más para que vengan a buscarte o quizá, no te encuentren. Sin razón, para no ir directamente a donde hay que ir. Hacerte la difícil.
Lúgubre, oscuro y sucio, anticuado, con barandillas de madera carcomida que sin embargo no te da inseguridad. Hasta que decides hacer frente, pero ya has olvidado donde era, y llamas, y lo ves a tus espaldas riéndose de tí, burlándose de alguna forma al no valorar tu esfuerzo, se finge, se fuerza; pero yo no estoy ya en ese punto donde merece la pena hacerlo también. Soy sincera.
Prepara una cena cutre, que ni siquiera me apetece, y alguien desconocido se burla de nuevo, despertando uno de los mayores miedos (y riesgos), me lo confirma, él también; con la frialdad de quien no sabe amar ni lo ha sabido nunca, ni siquiera cuando se lo creía. Me decepciona.
Y grito, sin educación ni cobardía, me atrevo en su cara, y frente a mi miedo. Pero no lloro. Sé que sigo sintiendo, me quema y me abruma no controlarlo. No veo más allá.
Pero quizá sea porque es solo un sueño, nada de esto es real. Nadie era real, ni allí ni aquí. Sólo yo con mis pensamientos.
Sólo yo.
viernes, 4 de mayo de 2012
Grande
Dentro de un tiempo sé que lo veré de otra forma, que todo habrá pasado y pensaré "qué tonta..." como tantas otras veces.
Ahora me sorprende ver las fases por las que paso, el "qué asco", "qué penita", "qué engaño" y derivados, el saberse por delante de ciertas situaciones y personas. Sé que "tiempo" es un concepto relativo y dependiente, y por eso no quiero ni pensar en su existencia.
No pensar ni sentir, simplemente haciendo lo que han hecho conmigo. No tener consideraciones, no pensar de más, no hacer aquello que no me apetezca ni sienta, simplemente ser yo y actuar como yo soy.
No soy de forzar ni falsear situaciones, no sé fingir. Soy actriz pero no de mi propia vida, para la que no he conseguido todavía hacerme pasar por otra.
Y no sé por qué tengo esperanza, en algo impreciso que no sé qué es, que quizá mañana no exista.
A lo mejor será que quiero ser feliz, que sé cómo puedo serlo, y que me apasiona la búsqueda que me espera hasta conseguirlo.
Que no necesito "gurús" ni falsos guías que en el fondo siguen queriendo las cosas a su manera, no para que tú seas feliz, sino para sentirse mejor consigo mismos. No quiero esa caridad. Siempre supe donde estaba mi felicidad y hubiera ido a buscarla en una situación u otra. Por eso escudarse en "ahora" es estúpido. Mi verdad estuvo ahí "siempre".
Que sé caminar yo sola y lo he hecho mucho tiempo, y estoy orgullosa de mí misma, y me conozco tanto como para respetarme yo y respetar al de al lado.
No buscar excusas, no tapar la realidad, no pasar por encima de lo importante. Aquello o aquél que no sabe, es simplemente ignorante. Y falso. Pues lo que no es real, es falso, es mentira.
Quererme yo, y no permitir lo contrario. No permitir que me hagan sentir pequeñita. Sin eludir responsabilidades propias.
Pequeñita solo por fuera, por dentro cada día crezco, porque aprendo con la vida, y eso no todo el mundo puede decirlo de sí mismo.
Hoy me mezclo entre la que se detesta por dejarse cegar, y la que se adora por seguir teniendo fé en el mundo. Me debato entre ser amiga o enemiga de su duda. Cansada y expectante, dolida y transparente, sinceramente abatida. ¿Importa?
Ahora me sorprende ver las fases por las que paso, el "qué asco", "qué penita", "qué engaño" y derivados, el saberse por delante de ciertas situaciones y personas. Sé que "tiempo" es un concepto relativo y dependiente, y por eso no quiero ni pensar en su existencia.
No pensar ni sentir, simplemente haciendo lo que han hecho conmigo. No tener consideraciones, no pensar de más, no hacer aquello que no me apetezca ni sienta, simplemente ser yo y actuar como yo soy.
No soy de forzar ni falsear situaciones, no sé fingir. Soy actriz pero no de mi propia vida, para la que no he conseguido todavía hacerme pasar por otra.
Y no sé por qué tengo esperanza, en algo impreciso que no sé qué es, que quizá mañana no exista.
A lo mejor será que quiero ser feliz, que sé cómo puedo serlo, y que me apasiona la búsqueda que me espera hasta conseguirlo.
Que no necesito "gurús" ni falsos guías que en el fondo siguen queriendo las cosas a su manera, no para que tú seas feliz, sino para sentirse mejor consigo mismos. No quiero esa caridad. Siempre supe donde estaba mi felicidad y hubiera ido a buscarla en una situación u otra. Por eso escudarse en "ahora" es estúpido. Mi verdad estuvo ahí "siempre".
Que sé caminar yo sola y lo he hecho mucho tiempo, y estoy orgullosa de mí misma, y me conozco tanto como para respetarme yo y respetar al de al lado.
No buscar excusas, no tapar la realidad, no pasar por encima de lo importante. Aquello o aquél que no sabe, es simplemente ignorante. Y falso. Pues lo que no es real, es falso, es mentira.
Quererme yo, y no permitir lo contrario. No permitir que me hagan sentir pequeñita. Sin eludir responsabilidades propias.
Pequeñita solo por fuera, por dentro cada día crezco, porque aprendo con la vida, y eso no todo el mundo puede decirlo de sí mismo.
Hoy me mezclo entre la que se detesta por dejarse cegar, y la que se adora por seguir teniendo fé en el mundo. Me debato entre ser amiga o enemiga de su duda. Cansada y expectante, dolida y transparente, sinceramente abatida. ¿Importa?
lunes, 26 de marzo de 2012
- 1 Año Y 1 Día -
... sin tí.
Y no es fácil.
Las frases típicas no valen, no expresan, no sirven, y tú eras algo más que palabras.
No verte, no tenerte, hablarte y no escucharte... Es difícil. Pero he sido afortunada por conocer a alguien así, por tenerte de ejemplo. Por mostrarme cada día de mi vida contigo el significado de "incondicionalidad".
Por suerte tu recuerdo calma, calma tanto, y divierte, hace reír entre tanta lágrima de ausencia. Tus pequeños detalles de genialidad superan cualquier otro recuerdo olvidable.
Contigo aprendí que lo realmente importante es disfrutar y cuidar a quien tiene valor, aprendí a apreciar cada segundo contigo, a grabar a fuego en la memoria tus sonrisas, tus caritas, tus mil voces, tus cachetes en el culo.
Subida en tus hombros, o de tu mano (mejor dicho, de tu dedo), o en brazos haciéndome la dormida para que me subieras a casa.
De alguna forma hay días en los que siento tu mano rechoncha en mi cara, un "algo" me dice que sigues pululando por aquí, en el ambiente, en la música, en el sol y el viento.
De alguna forma hay momentos en los que creo escuchar tus respuestas, y la frase de "mi niña viene a verme" me hace sonreír cuando voy a hablar contigo.
Hoy me vino a la cabeza uno de tus chistes, de cuando era pequeña, y tus clases de papiroflexia... Y nuestras aficiones compartidas. Te siento tanto conmigo, o mejor dicho, en mí, que no parece que no estés. Impregnada de tu esencia comprendo que las personas somos extensiones de los seres que nos encontramos. Y me siento orgullosa y feliz de que fueras TÚ, de caer en tus brazos por azares del destino, y poder disfrutarte y ser consciente de que tenía que hacerlo. De ser tu extensión.
Sentirme tranquila porque sé que todo ésto te lo dije en su momento, que no ha existido el típico "si le hubiera dicho"... Que eras nuestro niño mimado, consentido porque no había otra opción contigo.
No podría explicártelo, pero hay un amor que no muere nunca. Cada día en mi mente un recuerdo nuevo... Una sonrisa nueva... Alguien así, no muere nunca.
Por eso, en momentos como éstos en los que mi mundo no es fácil, en los que me cuesta dormir y casi más despertarme, no tengo miedo porque sé que voy de tu mano.
Y pase lo que pase después, venga lo que venga, estaré agradecida a la vida, a la suerte, al destino y los "azares".
De tu mano voy.
Y no es fácil.
Las frases típicas no valen, no expresan, no sirven, y tú eras algo más que palabras.
No verte, no tenerte, hablarte y no escucharte... Es difícil. Pero he sido afortunada por conocer a alguien así, por tenerte de ejemplo. Por mostrarme cada día de mi vida contigo el significado de "incondicionalidad".
Por suerte tu recuerdo calma, calma tanto, y divierte, hace reír entre tanta lágrima de ausencia. Tus pequeños detalles de genialidad superan cualquier otro recuerdo olvidable.
Contigo aprendí que lo realmente importante es disfrutar y cuidar a quien tiene valor, aprendí a apreciar cada segundo contigo, a grabar a fuego en la memoria tus sonrisas, tus caritas, tus mil voces, tus cachetes en el culo.
Subida en tus hombros, o de tu mano (mejor dicho, de tu dedo), o en brazos haciéndome la dormida para que me subieras a casa.
De alguna forma hay días en los que siento tu mano rechoncha en mi cara, un "algo" me dice que sigues pululando por aquí, en el ambiente, en la música, en el sol y el viento.
De alguna forma hay momentos en los que creo escuchar tus respuestas, y la frase de "mi niña viene a verme" me hace sonreír cuando voy a hablar contigo.
Hoy me vino a la cabeza uno de tus chistes, de cuando era pequeña, y tus clases de papiroflexia... Y nuestras aficiones compartidas. Te siento tanto conmigo, o mejor dicho, en mí, que no parece que no estés. Impregnada de tu esencia comprendo que las personas somos extensiones de los seres que nos encontramos. Y me siento orgullosa y feliz de que fueras TÚ, de caer en tus brazos por azares del destino, y poder disfrutarte y ser consciente de que tenía que hacerlo. De ser tu extensión.
Sentirme tranquila porque sé que todo ésto te lo dije en su momento, que no ha existido el típico "si le hubiera dicho"... Que eras nuestro niño mimado, consentido porque no había otra opción contigo.
No podría explicártelo, pero hay un amor que no muere nunca. Cada día en mi mente un recuerdo nuevo... Una sonrisa nueva... Alguien así, no muere nunca.
Por eso, en momentos como éstos en los que mi mundo no es fácil, en los que me cuesta dormir y casi más despertarme, no tengo miedo porque sé que voy de tu mano.
Y pase lo que pase después, venga lo que venga, estaré agradecida a la vida, a la suerte, al destino y los "azares".
De tu mano voy.
lunes, 12 de marzo de 2012
- Felicidad Y Derivados -
La pregunta más formulada del mundo mundial tiene la respuesta más misteriosa del universo universal. Y simplemente porque cada persona individual tiene una forma de ver la vida única e intransferible.
¿Qué es la felicidad? ¿En qué consiste?
Cual oráculo horoscopero, solemos basarla en tres elementos fundamentales: salud, dinero y amor. Aunque para ser sinceros cada persona suele centrarse en uno de esos tres como leitmotiv.
Es imposible saber qué proporción de cada elemento hay que utilizar en nuestra balanza, ya que además muta, se transforma y evoluciona con el tiempo y las circunstancias. La pregunta no sería un "¿cuál es mi felicidad?" sino "¿cuál es mi felicidad ahora?"
Y puesto que elementos a tener en cuenta hay miles, y otros miles derivados de los supuestamente principales, solo uno mismo es capaz de averiguar sus necesidades reales de felicidad.
¿Somos realmente conscientes de si somos felices? Y siéndolo, ¿cuidamos nuestra felicidad para que no se apague ni empañe por lo que no merece la pena? ¿Cuál es el equilibrio de nuestra balanza?
En cualquier caso, la pregunta es hacia uno mismo porque al fin y al cabo, el hecho de ser feliz es de por sí egoísta, y no vale basarnos en aquella idea altruista de "si mi ser querido es feliz, yo también", porque en la práctica la palabrería no funciona. Son frases hechas, porque esa persona está en TU vida.
Y por ello precisamente es demasiado peligroso basar nuestro bienestar en otra persona; por el simple hecho de que nacemos y morimos solos, y los demás entrarán y saldrán de nuestras vidas según su propia voluntad, sobre la que no podemos interferir. La felicidad compartida es otro tema, es un trato repleto de sinceridad y honestidad entre dos partes, pero no podemos basar en él nuestra existencia.
La elección de incluir en nuestras consideraciones a personas, no puede ser superficial, porque si no, los convertiremos en seres "desechables" y sustituibles cuando nos venga en gana, o lo que es lo mismo, habremos dado importancia a lo superfluo. Y no creo que nadie quiera cimentar su vida en lo insustancial.
Pero ¿qué hace que una persona pueda entrar a formar parte de todo ésto? SABER que es insustituible.
La costumbre humana nos hace pensar que solamente somos realmente felices cuando tenemos el 100% cubierto en los 3 elementos tradicionales, y no su correcta ponderación.
O centramos nuestros esfuerzos en luchas inútiles, nuestros pensamientos en preocupaciones que están fuera de nuestro campo de acción, y nuestro tiempo en temas irrelevantes, quizá por escapar de lo realmente importante porque en el fondo no queremos ser felices, pues serlo supone no tener nada que conseguir. ¿Seguro?
Hay que ser feliz en el "ahora", vivir con la mejor cara posible, y discernir entre aquello en lo que podemos influir (o en otras palabras, luchar), y lo que está fuera de nuestro alcance (pues depende de otras personas o elementos).
¿Para qué preocuparse por la crisis si no puedo hacer nada por evitarla o mejorarla?
¿Por qué en lugar de quejarnos por no tener lo que queremos, no vamos a buscarlo o disfrutamos de lo que sí está en nuestras vidas?
El disfrute no es conformismo, es beber la felicidad a sorbos. Y tampoco supone inconsciencia, pues es inevitable que en algún momento sucedan hechos dolorosos.
No me gusta llamarlo "rachas", porque supone otorgar todo el poder de lo que nos ocurre al azar; y lo cierto es que hay que estar preparado para cuando llegue lo inevitable o lo inesperado. Es un acto irresponsable en el que no se aprende nada de uno mismo, y volveremos a caer en los mismo errores si no queremos ver la parte en la que somos responsables.
Nuestra felicidad se duele y emborrona con la pérdida de un ser querido, sobre todo si a quien amas ha llenado una parte de tu vida de tal forma que es totalmente imposible suplirlo con nada parecido. Tendremos que pensar entonces en cuál es nuestra parte de culpa en esa pérdida, y si ésta es irremediable o no.
Pero como ya he dicho alguna vez, son precisamente esas cosas insustituibles las realmente importantes y a tener en cuenta, porque aquello que, al desaparecer, puede reemplazarse con cualquier otra cosa, simplemente carece de relevancia.
Dar el valor que merece a todo lo insustituible, hará que cuidemos de ello con tanta fuerza que jamás se irá de nosotros. Saber lo que merece la pena, y lo que no.
A veces el universo se pone en contra, pero como al miedo, hay que mirarle de frente; no es el responsable de nuestra vida, somos nosotros. Está en nuestras manos, hay que actuar, y pelear, no esperar a que venga lo que venga.
Así pues... que comience la lucha, y sed felices.
¿Qué es la felicidad? ¿En qué consiste?Cual oráculo horoscopero, solemos basarla en tres elementos fundamentales: salud, dinero y amor. Aunque para ser sinceros cada persona suele centrarse en uno de esos tres como leitmotiv.
Es imposible saber qué proporción de cada elemento hay que utilizar en nuestra balanza, ya que además muta, se transforma y evoluciona con el tiempo y las circunstancias. La pregunta no sería un "¿cuál es mi felicidad?" sino "¿cuál es mi felicidad ahora?"
Y puesto que elementos a tener en cuenta hay miles, y otros miles derivados de los supuestamente principales, solo uno mismo es capaz de averiguar sus necesidades reales de felicidad.¿Somos realmente conscientes de si somos felices? Y siéndolo, ¿cuidamos nuestra felicidad para que no se apague ni empañe por lo que no merece la pena? ¿Cuál es el equilibrio de nuestra balanza?
En cualquier caso, la pregunta es hacia uno mismo porque al fin y al cabo, el hecho de ser feliz es de por sí egoísta, y no vale basarnos en aquella idea altruista de "si mi ser querido es feliz, yo también", porque en la práctica la palabrería no funciona. Son frases hechas, porque esa persona está en TU vida.
Y por ello precisamente es demasiado peligroso basar nuestro bienestar en otra persona; por el simple hecho de que nacemos y morimos solos, y los demás entrarán y saldrán de nuestras vidas según su propia voluntad, sobre la que no podemos interferir. La felicidad compartida es otro tema, es un trato repleto de sinceridad y honestidad entre dos partes, pero no podemos basar en él nuestra existencia.
La elección de incluir en nuestras consideraciones a personas, no puede ser superficial, porque si no, los convertiremos en seres "desechables" y sustituibles cuando nos venga en gana, o lo que es lo mismo, habremos dado importancia a lo superfluo. Y no creo que nadie quiera cimentar su vida en lo insustancial.Pero ¿qué hace que una persona pueda entrar a formar parte de todo ésto? SABER que es insustituible.
La costumbre humana nos hace pensar que solamente somos realmente felices cuando tenemos el 100% cubierto en los 3 elementos tradicionales, y no su correcta ponderación.
O centramos nuestros esfuerzos en luchas inútiles, nuestros pensamientos en preocupaciones que están fuera de nuestro campo de acción, y nuestro tiempo en temas irrelevantes, quizá por escapar de lo realmente importante porque en el fondo no queremos ser felices, pues serlo supone no tener nada que conseguir. ¿Seguro?
Hay que ser feliz en el "ahora", vivir con la mejor cara posible, y discernir entre aquello en lo que podemos influir (o en otras palabras, luchar), y lo que está fuera de nuestro alcance (pues depende de otras personas o elementos).¿Para qué preocuparse por la crisis si no puedo hacer nada por evitarla o mejorarla?
¿Por qué en lugar de quejarnos por no tener lo que queremos, no vamos a buscarlo o disfrutamos de lo que sí está en nuestras vidas?
El disfrute no es conformismo, es beber la felicidad a sorbos. Y tampoco supone inconsciencia, pues es inevitable que en algún momento sucedan hechos dolorosos.
No me gusta llamarlo "rachas", porque supone otorgar todo el poder de lo que nos ocurre al azar; y lo cierto es que hay que estar preparado para cuando llegue lo inevitable o lo inesperado. Es un acto irresponsable en el que no se aprende nada de uno mismo, y volveremos a caer en los mismo errores si no queremos ver la parte en la que somos responsables.
Nuestra felicidad se duele y emborrona con la pérdida de un ser querido, sobre todo si a quien amas ha llenado una parte de tu vida de tal forma que es totalmente imposible suplirlo con nada parecido. Tendremos que pensar entonces en cuál es nuestra parte de culpa en esa pérdida, y si ésta es irremediable o no.
Pero como ya he dicho alguna vez, son precisamente esas cosas insustituibles las realmente importantes y a tener en cuenta, porque aquello que, al desaparecer, puede reemplazarse con cualquier otra cosa, simplemente carece de relevancia.
Dar el valor que merece a todo lo insustituible, hará que cuidemos de ello con tanta fuerza que jamás se irá de nosotros. Saber lo que merece la pena, y lo que no.
A veces el universo se pone en contra, pero como al miedo, hay que mirarle de frente; no es el responsable de nuestra vida, somos nosotros. Está en nuestras manos, hay que actuar, y pelear, no esperar a que venga lo que venga.Así pues... que comience la lucha, y sed felices.
viernes, 9 de marzo de 2012
- Sobre Lo Justo Y Lo Injusto-
La vida es rara, así es, y en ocasiones asquerosa.
Dicen que pensar que la vida es "injusta" es injusto de por sí, una paradoja que utilizamos para aquello que no deseamos.
¿No es la justicia acaso un término subjetivo? Lo que merezco cualquier otra persona puede pensar que no he hecho méritos suficientes en la vida para ello, y viceversa. Y sin embargo, siempre suceden cosas en la vida totalmente descompensadas con las recompensas que esperamos obtener. Quizá la justicia la basamos en lo que esperamos merecer en base a nuestras acciones.
Pero he aquí que éstas acciones que podemos considerar dignas de premio, solamente lo sean para quien las realiza, y no para quien las recibe. O al menos no tiene por qué. Esperar recibir lo mismo que se da, es igual de injusto que no recibirlo, así que la justicia es sutilmente paradójica.
Por tanto, la parte de nuestra vida que nos resulte rara, e incluso asquerosa, probablemente sea fruto del abuso de la paradoja.
Si la única verdad del universo es que las cosas suceden siempre cuando menos se espera y de la forma que menos hemos considerado; ¿para qué currarse buenas acciones cuando desconocemos si nos serán devueltas como para sentirnos satisfechos?
En mi caso, porque disfruto más haciendo sonreír a alguien, que haciéndole infeliz. Tendría entonces que aprender a no esperar compensación por algo tan desinteresado; pero siempre tendemos a ser egoístas y gritar al cielo que no merecemos lo que nos sucede, cuando la gran mayoría de nuestra existencia no gritamos agradecidos por lo bueno que nos da.
Eso de que siempre pedimos justicia cuando nos pasa algo malo, pero no damos las gracias a la vida por lo bueno que nos trae; pues no solemos ser conscientes de nuestra felicidad, y la desaprovechamos, o buscamos inconscientemente aquello que la destruye. Pero de la felicidad hablaré otro día.
Lo justo es no buscar justicia, premio, ni compensación. Pero tampoco es conformarse, vencerse, o dejar de luchar. Y en toda lucha hay siempre 2 bandos. ¿Cómo verá el vencido al vencedor? ¿Quién lo ha merecido más?
Claro que no merecemos lo que nos sucede, pero ni lo bueno, ni lo malo. Y pensar así es lo que nos hará realmente libres, porque actuaremos sin esperar nada equivalente según nuestro concepto.
De casualidad he dado con ésta web: http://www.inteligenciaemocionalysocial.com/, donde escribe, entre otros, Elsa Punset, que sinceramente me encanta.
En épocas donde toca pensar sobre uno mismo, no viene mal considerar puntos de vista. Y aquí va el mío.
Dicen que pensar que la vida es "injusta" es injusto de por sí, una paradoja que utilizamos para aquello que no deseamos.
¿No es la justicia acaso un término subjetivo? Lo que merezco cualquier otra persona puede pensar que no he hecho méritos suficientes en la vida para ello, y viceversa. Y sin embargo, siempre suceden cosas en la vida totalmente descompensadas con las recompensas que esperamos obtener. Quizá la justicia la basamos en lo que esperamos merecer en base a nuestras acciones.
Pero he aquí que éstas acciones que podemos considerar dignas de premio, solamente lo sean para quien las realiza, y no para quien las recibe. O al menos no tiene por qué. Esperar recibir lo mismo que se da, es igual de injusto que no recibirlo, así que la justicia es sutilmente paradójica.
Por tanto, la parte de nuestra vida que nos resulte rara, e incluso asquerosa, probablemente sea fruto del abuso de la paradoja.
Si la única verdad del universo es que las cosas suceden siempre cuando menos se espera y de la forma que menos hemos considerado; ¿para qué currarse buenas acciones cuando desconocemos si nos serán devueltas como para sentirnos satisfechos?
En mi caso, porque disfruto más haciendo sonreír a alguien, que haciéndole infeliz. Tendría entonces que aprender a no esperar compensación por algo tan desinteresado; pero siempre tendemos a ser egoístas y gritar al cielo que no merecemos lo que nos sucede, cuando la gran mayoría de nuestra existencia no gritamos agradecidos por lo bueno que nos da.
Eso de que siempre pedimos justicia cuando nos pasa algo malo, pero no damos las gracias a la vida por lo bueno que nos trae; pues no solemos ser conscientes de nuestra felicidad, y la desaprovechamos, o buscamos inconscientemente aquello que la destruye. Pero de la felicidad hablaré otro día.
Lo justo es no buscar justicia, premio, ni compensación. Pero tampoco es conformarse, vencerse, o dejar de luchar. Y en toda lucha hay siempre 2 bandos. ¿Cómo verá el vencido al vencedor? ¿Quién lo ha merecido más?
![]() |
| Elsa Punset |
Claro que no merecemos lo que nos sucede, pero ni lo bueno, ni lo malo. Y pensar así es lo que nos hará realmente libres, porque actuaremos sin esperar nada equivalente según nuestro concepto.
De casualidad he dado con ésta web: http://www.inteligenciaemocionalysocial.com/, donde escribe, entre otros, Elsa Punset, que sinceramente me encanta.
En épocas donde toca pensar sobre uno mismo, no viene mal considerar puntos de vista. Y aquí va el mío.
miércoles, 7 de marzo de 2012
- Mudanza -
Definitivamente me muevo a éste espacio, desecho otros contenedores de alma.
Debería haberlo sido desde hace bastante tiempo, de hecho era la intención al crearlo. Pero como siempre, vas atándote a cosas que realmente, no servían más que para multiplicarme sin motivo.
Firmo y sello. Y estampo mi huella digital. Nunca mejor dicho.
Debería haberlo sido desde hace bastante tiempo, de hecho era la intención al crearlo. Pero como siempre, vas atándote a cosas que realmente, no servían más que para multiplicarme sin motivo.
Firmo y sello. Y estampo mi huella digital. Nunca mejor dicho.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

