¿Qué es la felicidad? ¿En qué consiste?Cual oráculo horoscopero, solemos basarla en tres elementos fundamentales: salud, dinero y amor. Aunque para ser sinceros cada persona suele centrarse en uno de esos tres como leitmotiv.
Es imposible saber qué proporción de cada elemento hay que utilizar en nuestra balanza, ya que además muta, se transforma y evoluciona con el tiempo y las circunstancias. La pregunta no sería un "¿cuál es mi felicidad?" sino "¿cuál es mi felicidad ahora?"
Y puesto que elementos a tener en cuenta hay miles, y otros miles derivados de los supuestamente principales, solo uno mismo es capaz de averiguar sus necesidades reales de felicidad.¿Somos realmente conscientes de si somos felices? Y siéndolo, ¿cuidamos nuestra felicidad para que no se apague ni empañe por lo que no merece la pena? ¿Cuál es el equilibrio de nuestra balanza?
En cualquier caso, la pregunta es hacia uno mismo porque al fin y al cabo, el hecho de ser feliz es de por sí egoísta, y no vale basarnos en aquella idea altruista de "si mi ser querido es feliz, yo también", porque en la práctica la palabrería no funciona. Son frases hechas, porque esa persona está en TU vida.
Y por ello precisamente es demasiado peligroso basar nuestro bienestar en otra persona; por el simple hecho de que nacemos y morimos solos, y los demás entrarán y saldrán de nuestras vidas según su propia voluntad, sobre la que no podemos interferir. La felicidad compartida es otro tema, es un trato repleto de sinceridad y honestidad entre dos partes, pero no podemos basar en él nuestra existencia.
La elección de incluir en nuestras consideraciones a personas, no puede ser superficial, porque si no, los convertiremos en seres "desechables" y sustituibles cuando nos venga en gana, o lo que es lo mismo, habremos dado importancia a lo superfluo. Y no creo que nadie quiera cimentar su vida en lo insustancial.Pero ¿qué hace que una persona pueda entrar a formar parte de todo ésto? SABER que es insustituible.
La costumbre humana nos hace pensar que solamente somos realmente felices cuando tenemos el 100% cubierto en los 3 elementos tradicionales, y no su correcta ponderación.
O centramos nuestros esfuerzos en luchas inútiles, nuestros pensamientos en preocupaciones que están fuera de nuestro campo de acción, y nuestro tiempo en temas irrelevantes, quizá por escapar de lo realmente importante porque en el fondo no queremos ser felices, pues serlo supone no tener nada que conseguir. ¿Seguro?
Hay que ser feliz en el "ahora", vivir con la mejor cara posible, y discernir entre aquello en lo que podemos influir (o en otras palabras, luchar), y lo que está fuera de nuestro alcance (pues depende de otras personas o elementos).¿Para qué preocuparse por la crisis si no puedo hacer nada por evitarla o mejorarla?
¿Por qué en lugar de quejarnos por no tener lo que queremos, no vamos a buscarlo o disfrutamos de lo que sí está en nuestras vidas?
El disfrute no es conformismo, es beber la felicidad a sorbos. Y tampoco supone inconsciencia, pues es inevitable que en algún momento sucedan hechos dolorosos.
No me gusta llamarlo "rachas", porque supone otorgar todo el poder de lo que nos ocurre al azar; y lo cierto es que hay que estar preparado para cuando llegue lo inevitable o lo inesperado. Es un acto irresponsable en el que no se aprende nada de uno mismo, y volveremos a caer en los mismo errores si no queremos ver la parte en la que somos responsables.
Nuestra felicidad se duele y emborrona con la pérdida de un ser querido, sobre todo si a quien amas ha llenado una parte de tu vida de tal forma que es totalmente imposible suplirlo con nada parecido. Tendremos que pensar entonces en cuál es nuestra parte de culpa en esa pérdida, y si ésta es irremediable o no.
Pero como ya he dicho alguna vez, son precisamente esas cosas insustituibles las realmente importantes y a tener en cuenta, porque aquello que, al desaparecer, puede reemplazarse con cualquier otra cosa, simplemente carece de relevancia.
Dar el valor que merece a todo lo insustituible, hará que cuidemos de ello con tanta fuerza que jamás se irá de nosotros. Saber lo que merece la pena, y lo que no.
A veces el universo se pone en contra, pero como al miedo, hay que mirarle de frente; no es el responsable de nuestra vida, somos nosotros. Está en nuestras manos, hay que actuar, y pelear, no esperar a que venga lo que venga.Así pues... que comience la lucha, y sed felices.
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